La Protección de Datos en época electoral

La reforma de la Ley de Protección de Datos sigue su curso en el Congreso con objeto de adaptarla a la nueva normativa europea. El reciente informe de la Comisión de Justicia se extiende sobre los canales que el texto abre para que partidos políticos recopilen datos sobre tendencias políticas de los electores, que podrían ser analizados y utilizados en estrategias de campaña. El reciente RGPD tendrá impacto en Ley Orgánica del Régimen Electoral.

Las organizaciones presentes en los grupos parlamentarios han generado un dictamen donde los artículos 39,3 y 58 de la Ley Electoral sufren algunos cambios. En concreto, hay una postura sobre el uso de recursos tecnológicos orientados a recoger datos de los que puede inferirse la opinión política de los ciudadanos.

La cuestión no deja de ser algo preocupante, por diversos motivos. Naturalmente, se puede argumentar que esas investigaciones se encuadran en el escenario de campañas electorales, que se basan en el interés del proceso (público) y que irán acompañadas de todas las garantías.

Sin embargo, todos sabemos que el uso de la tecnología (sobre todo si hablamos de herramientas digitales, como redes sociales, datos de navegación, búsquedas, etc.) rara vez puede ser contenida o limitada a un único fin. Cuando hablamos de Internet y flujo y análisis de datos, nunca se obtiene la respuesta a una única pregunta. De hecho, surgen respuestas a interrogantes que no habían llegado a formularse.

¿Hay una reflexión verdaderamente profunda sobre las implicaciones de trazar un “perfil político” de miles de usuarios?

¿Existe una reflexión sobre los posibles usos de una información así, aunque se trate de sistematizaciones sobre fuentes que ya están públicas (pero desordenadas) en las redes sociales?

La protección de datos en época electoral

Claro, se explica que un ciudadano puede solicitar al Censo que no entreguen sus datos a los partidos para no ser blanco de campañas de comunicación política. Y es una muy buena medida, pero solo previene una parte de la problemática, porque deja aparte lo digital.

Hemos de coincidir en que analizar datos con herramientas que pueden trazar nuestra opinión política, con distinto nivel de detalle, sirve para practicar una ingeniería de lenguaje capaz de “capturar” el voto de mucha gente, en mucha ocasiones por parte de organizaciones poco amigas de la transparencia y la democracia.

En cualquier caso, debemos prepararnos para la entrada en vigor de estas reformas, posiblemente antes de fin de año. En las próximas citas electorales podríamos encontrarnos con que empresas especializadas han encontrado y analizado nuestro rastro en las redes sociales y distintas páginas Web, para enviarnos una “propaganda electoral personalizada” o especialmente adaptada a nuestras preocupaciones.

Por supuesto, los destinatarios (que debemos ser informados sobre la naturaleza “electoral” de esa propaganda) podremos ejercer el derecho de borrado... o eso esperamos.

La importancia que las repercusiones del nuevo RGPD va a tener en todas las esferas de la sociedad hacen que nadie esté al margen. Por una vía o por otra, esta normativa nos afectará durante mucho tiempo.

De ahí el esfuerzo de varias instituciones de formación superior que se prestan a poner en marcha cursos sobre Protección de Datos con distintos niveles de profundidad.